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Estado del aire en Atapuerca hoy

Burgos · Castilla y León · 980 m de altitud

Consulta el estado del aire en Atapuerca para hoy y los próximos cuatro días: índice combinado de calidad del aire, calima (polvo sahariano) y niveles de polen. La predicción procede del Copernicus Atmosphere Monitoring Service (CAMS) y se complementa con la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Atapuerca: un municipio de altitud y cultivos que modera el polen y la contaminación

Un territorio dominado por herbáceos y arbolado disperso

Atapuerca presenta un paisaje donde los cultivos y pastos ocupan el 76,3 % de su superficie, según datos satelitales de cobertura del suelo. Los terrenos agrícolas —que representan el 51,3 % del término municipal— y los pastos (25 %) configuran un entorno mayoritariamente herbáceo, con un arbolado que apenas alcanza el 18,3 %. Dentro de este, las coníferas (6,9 %) y las frondosas caducifolias (6,1 %) son los tipos más extendidos, seguidas de las frondosas perennes (5,3 %). Esta distribución influye en la emisión de polen: aunque las gramíneas son la principal fuente local (76,3 % del polen municipal), su presencia es ligeramente inferior a la del entorno inmediato, como refleja el factor de ajuste de 0,978 aplicado a las predicciones.

Altitud y relieve: dispersión de contaminantes y menor acumulación

Situado a una altitud mediana de 980 metros —por encima del 78 % de los municipios de Burgos—, Atapuerca supera en casi 90 metros la media provincial. Su desnivel de 208 metros, entre los 912 y los 1120 metros, favorece la circulación del aire, lo que reduce la probabilidad de que los contaminantes se acumulen en zonas bajas. La estación de medición más cercana, de tipo "de fondo" y ubicada a 11,2 kilómetros, no registra datos específicos para el municipio, pero su ubicación en un área abierta y elevada sugiere que los niveles de óxidos de nitrógeno (NO₂) y partículas suelen ser bajos, típicos de zonas alejadas de focos urbanos o industriales.

Polvo sahariano y ozono: factores externos con impacto estacional

La altitud y la exposición al viento hacen que Atapuerca no sea ajena a fenómenos como las advecciones de polvo sahariano, que afectan con mayor intensidad a zonas elevadas y abiertas. Estos episodios, más frecuentes en primavera y verano, pueden elevar temporalmente las concentraciones de partículas en suspensión. Asimismo, el ozono troposférico —un contaminante secundario que se forma con la radiación solar— tiende a aumentar en los meses cálidos, aunque su impacto depende de la intensidad del sol y la presencia de precursores como los óxidos de nitrógeno, escasos en este entorno rural.

Fuentes: Copernicus CAMS (predicción de polen), CLCplus (cobertura del suelo), Agencia Europea de Medio Ambiente (estaciones de calidad del aire), Mapa Forestal de España (tipos de vegetación).

Qué condiciona el aire en Atapuerca

Con un relieve suave (208 metros de desnivel) y 980 metros de altitud media, el aire tiende a comportarse de forma homogénea en todo el término municipal.

El arbolado del municipio marca un calendario propio que la predicción general no recoge: aquí domina coníferas (22,3 % del arbolado), que poliniza en primavera; y encina y alcornoque (12,1 % del arbolado), que poliniza de marzo a mayo. A eso se suma que el 76,3 % del término es pasto o cultivo herbáceo, la principal fuente de polen de gramíneas, con su pico a finales de primavera.

Cluod corrige a la baja la predicción de gramíneas en este municipio: la superficie herbácea local (76,3 %) es menor que la media de la celda de 10 km en la que Copernicus calcula el dato (78 %), así que el valor se ajusta por un factor de 1. Sin esa corrección, la cifra publicada sería sensiblemente más alta que la realidad del término.

La medición real más cercana procede de la estación Burgos 4, a 11,2 km, una estación de fondo: está alejada de focos directos, de modo que refleja la contaminación general de la zona y no un punto concreto especialmente cargado.

Elaboración propia de Cluod a partir de la cobertura del suelo CLCplus y el Mapa Forestal de España, la red de estaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente y la predicción del Copernicus Atmosphere Monitoring Service. Los calendarios de polinización son orientativos y varían con la meteorología de cada año.