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Estado del aire en La Atalaya hoy

Salamanca · Castilla y León · 819 m de altitud

Consulta el estado del aire en La Atalaya para hoy y los próximos cuatro días: índice combinado de calidad del aire, calima (polvo sahariano) y niveles de polen. La predicción procede del Copernicus Atmosphere Monitoring Service (CAMS) y se complementa con la Agencia Europea de Medio Ambiente.

La calidad del aire y el polen en La Atalaya: un municipio de altitud media y paisaje abierto

Un territorio dominado por pastos y matorrales

El término municipal de La Atalaya (Salamanca, Castilla y León) presenta una cobertura del suelo donde los pastos ocupan el 42,8 % de su superficie, seguidos por matorrales (25,2 %) y cultivos (12,1 %). La vegetación leñosa suma un 18,2 % —coníferas (6,2 %), frondosas perennes (10,6 %) y caducas (1,4 %)—, mientras que las zonas selladas apenas alcanzan el 0,6 %. Esta distribución, con escasa urbanización y predominio de áreas abiertas, favorece la dispersión de contaminantes atmosféricos, aunque también expone al municipio a fuentes naturales de partículas, como el polvo resuspendido por el viento en terrenos secos.

Altitud y relieve: factores que modulan la contaminación

Situado a 819 metros de altitud mediana —próxima a la media provincial (825 m)—, La Atalaya se enmarca en un rango que no destaca por extremos. Su desnivel interno de 256 metros (entre 681 y 937 m) sugiere un relieve moderado, sin valles encajonados que retengan contaminantes. La altitud, junto a la exposición a vientos, puede contribuir a diluir emisiones locales, aunque la ausencia de estaciones de medición en el municipio impide confirmar este efecto. Los datos de calidad del aire se obtienen de la estación de fondo "ES1990A-EL MAILLO", a 17,1 km, que no registra contaminantes específicos en el dossier.

Polen de gramíneas: una fuente local relevante

El polen de gramíneas en La Atalaya presenta un factor de ajuste de 1,0, lo que indica que su producción es similar a la de su entorno inmediato. El 55 % de este polen proviene de fuentes dentro del municipio, vinculadas principalmente a los pastos (42,8 % del territorio) y herbáceos (54,9 % en conjunto). Dado que las gramíneas polinizan con mayor intensidad entre finales de primavera y comienzos de verano, este periodo puede registrar concentraciones elevadas, especialmente en días secos y ventosos, que facilitan la dispersión del polen.

Influencia del entorno natural y la actividad humana

La escasa superficie sellada (0,6 %) y la ausencia de focos industriales registrados en el dossier sugieren que la calidad del aire en La Atalaya depende sobre todo de factores naturales: resuspensión de partículas por el viento, emisiones biogénicas de la vegetación y aportes externos, como el polvo sahariano. Este último, aunque menos frecuente que en zonas del sureste peninsular, puede afectar ocasionalmente a Castilla y León con advecciones del sur. La cobertura forestal, aunque minoritaria, podría contribuir a emisiones de compuestos orgánicos volátiles, especialmente en verano, cuando el calor y la radiación solar intensifican su liberación.

Fuentes: Copernicus CAMS (predicción de polen), CLCplus (cobertura del suelo), Mapa Forestal de España (vegetación), Agencia Europea de Medio Ambiente (estaciones de medición).

Qué condiciona el aire en La Atalaya

Con un relieve suave (256 metros de desnivel) y 819 metros de altitud media, el aire tiende a comportarse de forma homogénea en todo el término municipal.

El arbolado del municipio marca un calendario propio que la predicción general no recoge: aquí domina encina y alcornoque (71,5 % del arbolado), que poliniza de marzo a mayo; y pino resinero (20,2 % del arbolado), que poliniza de abril a junio.

La medición real más cercana procede de la estación El Maillo, a 17,1 km, una estación de fondo: está alejada de focos directos, de modo que refleja la contaminación general de la zona y no un punto concreto especialmente cargado.

Elaboración propia de Cluod a partir de la cobertura del suelo CLCplus y el Mapa Forestal de España, la red de estaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente y la predicción del Copernicus Atmosphere Monitoring Service. Los calendarios de polinización son orientativos y varían con la meteorología de cada año.