Ver en el mapa

Estado del aire en Abla hoy

Almería · Andalucía · 1182 m de altitud

Consulta el estado del aire en Abla para hoy y los próximos cuatro días: índice combinado de calidad del aire, calima (polvo sahariano) y niveles de polen. La predicción procede del Copernicus Atmosphere Monitoring Service (CAMS) y se complementa con la Agencia Europea de Medio Ambiente.

El aire de Abla: qué lo condiciona y cómo leer su ficha

El término de Abla, en la provincia de Almería, en Andalucía, abarca 45,2 km². Su altitud media es de 1.182 metros y el terreno va de los 751 metros del punto más bajo a los 1.982 del más alto, 1.231 metros de desnivel. Eso lo sitúa en el percentil 87 de altitud de su provincia, cuya mediana está en 789 metros, es decir, por encima de la mitad de los municipios de Almería. Por extensión queda en el percentil 47 provincial.

Un desnivel así reúne ambientes muy distintos dentro del mismo término: lo que se respira en el fondo del valle no tiene por qué coincidir con lo de las cotas altas. La predicción que publica Cluod es un valor único para todo el municipio, de modo que en los extremos se queda a medio camino.

El paisaje del término, leído desde la capa CLCplus, se reparte sobre todo entre pastizal (36,3 %), matorral (35,3 %) y coníferas (13,6 %).

Del 15,7 % arbolado del municipio, lo que marca el calendario de polen es encina y alcornoque (30,7 % del arbolado), que poliniza de marzo a mayo, a lo que se suma pino resinero (19,6 % del arbolado), que poliniza de abril a junio. Son datos del Mapa Forestal de España; las fechas de polinización son orientativas y se adelantan o retrasan con la meteorología de cada año.

El 43,8 % del término es pasto o cultivo herbáceo, que es la fuente principal del polen de gramíneas, el alérgeno más extendido de la primavera española. Como el municipio tiene menos superficie herbácea que la media de la celda de 10 km en la que Copernicus calcula el dato (46,1 %), Cluod corrige la predicción a la baja con un factor de 0,95. Sin esa corrección, la cifra publicada sería más alta que la realidad del término. La ficha publica el valor de Copernicus sin tocar, el factor aplicado y el resultado final, para que la corrección se pueda deshacer y comprobar.

La medición real más próxima procede de la estación Benahadux, a 38,2 km, una estación industrial: vigila el entorno de instalaciones concretas, así que sus lecturas responden sobre todo a la actividad cercana. Conviene tomarla con cautela: 38,2 km son muchos y entre medias el relieve y los usos del suelo pueden cambiar bastante. El dato llega de la Agencia Europea de Medio Ambiente en tiempo casi real, sin validar todavía, y la estación asignada se recalcula cada día entre las que efectivamente están reportando.

En el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes no consta ninguna instalación industrial declarante en Abla. Eso no significa que no haya actividad, sino que ninguna supera los umbrales que obligan a declarar; la contaminación local, si la hay, vendrá del tráfico, la calefacción o la quema de restos agrícolas.

Al consultar la ficha de Abla conviene distinguir el origen de cada dato: predicción, medición y declaración son cosas diferentes. El índice combinado que colorea el mapa toma siempre el peor de los tres componentes —calidad del aire, calima y polen— y muestra cuál manda en cada momento, de manera que un color de alerta no significa que todo esté mal, sino que algo concreto lo está.

Elaboración propia de Cluod a partir de la cobertura del suelo CLCplus, el Mapa Forestal de España, el seccionado censal del INE y los modelos digitales de elevación del IGN para el relieve, la red de estaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente, el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes y la predicción del Copernicus Atmosphere Monitoring Service. Todas las cifras de este texto proceden de esas fuentes.